Noticias de seguridad

Esta es la tercera edición del reporte MS Risk InFocus México. Este número analiza las condiciones de seguridad que se presentan en todo el país, basado en las estadísticas e incidentes más recientes y con especial énfasis en casos de homicidio, secuestro, extorsión y protesta social.

Panorama de seguridad

El pasado 25 de julio, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) hizo públicas las estadísticas de homicidios del año 2015. Los resultados reportados fueron un 2,5% más altos que los del año 2014 con un total de homicidios de 20,525, o 16.9 por cada 100,000 habitantes. Esta cifra resonó en los medios de comunicación dentro y fuera de México. Aunque las estadísticas están muy por debajo de las que los países centroamericanos en el sur de México, el número está arriba de los 10 homicidios por cada 100,000 habitantes que la Organización Mundial de la Salud identifica como una epidemia de seguridad.

 

Esta es la primera vez que la tasa oficial de homicidios ha aumentado desde el año 2011, cuando la violencia estuvo en su punto más crítico y el presidente era Felipe Calderón. Este nuevo reporte es probablemente una decepción para el gobierno actual que ha intentado mostrar sistemáticamente que la situación de seguridad ha mejorado durante la presidencia de Enrique Peña Nieto del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Es probable, además, que el 2016 arroje resultados mucho peores que los del 2015, dado que el ambiente de seguridad en el país está empeorando y el gobierno parece no ser capaz de contrarrestar esta tendencia negativa.

Los números exigen que se revalúe la estrategia de seguridad del gobierno que, en su mayoría, sigue la del expresidente Calderón y se concentra en capturar a los grandes líderes de los grupos de crimen organizado como una estrategia de la “lucha contra las drogas”. Pero esta estrategia también ha permitido que otros grupos del crimen organizado y otras pequeñas bandas florezcan en los vacíos de poder que se crean. Sobre todo, la preponderancia de grupos criminales pequeños y bandas que imitan a los grandes grupos criminales ha producido importantes niveles de violencia en el nivel local, incluso en estados en los que antes no se habían presentado amenazas de seguridad serias.

Por ejemplo, las estadísticas del 2015 mostraron un aumento de la violencia en los estados de Baja California y Colima. Los estados en los que se registraron los mayores niveles de homicidios fueron, respectivamente, Guerrero (67 por cada 100,000 habitantes), Chihuahua (27), Sinaloa (36), Colima (31), Baja California (24), y Morelos (24).

De estos resultados, algunos eran de esperarse, como el de Guerrero, en donde se presenta uno de los contextos más complicados de seguridad – con altos niveles de pobreza rural, una extendida actividad de bandas pequeñas en la ciudad de Acapulco y siendo uno de los lugares con mayores cultivos de amapola y de donde se origina la mayoría del tráfico de heroína. Sin embargo, otros resultados son extraños y hasta sorpresivos. Como fue mencionado en el reporte México InFocus del mes de mayo, el antes tranquilo estado de Colima ubicado en la costa pacífica del país ha experimentado un marcado aumento en el número de homicidios desde el año 2015. Este aumento se debe, probablemente, a los enfrentamientos entre los miembros del cartel de Sinaloa, el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y los grupos de crimen organizado local en Colima, todos luchando por el acceso y control del puerto de Manzanillo. La captura de “el Chapo”, la cabeza del cartel de Sinaloa, ha debilitado al grupo, quien ha tenido que enfrentarse a otros grupos criminales que ahora están intentado hacer presencia en su territorio de influencia, lo que probablemente ha llevado al deterioro del ambiente de seguridad en Sinaloa.

En junio de 2016 el senado aprobó una reforma constitucional que cambiaba el tipo entrenamiento que recibe la policía local, pero los resultados probablemente solo se podrán ver en varios años y dependerán de la fuerza con la que las autoridades locales le hagan frente a la rampante corrupción institucional. Aunque ha habido diferentes intentos por transformar a la policía local en los últimos años, sigue siendo susceptibles a ser cooptada por el crimen organizado, que usualmente tiene un mayor pie de fuerza, mayores recursos y a menudo mayor influencia política que las fuerzas del Estado. En especial, la policía municipal no tiene la confianza de los habitantes locales y es común escuchar que están en la nómina del crimen organizativo.

Las estadísticas oficiales de homicidios del 2015 no fueron una sorpresa para muchos de los ciudadanos en el país, pero, aun así, es posible que aumenten la rabia y la desilusión con las que el actual gobierno es visto por su fallido esfuerzo cumpliendo sus promesas económicas y de seguridad. La llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia en 2012, significó un cambio importante en la retórica del gobierno en la que el gobierno se propuso discutir y ofrecer mayores oportunidades económicas sustentadas en una ambiciosa agenda de reformas. A pesar de este cambio, en los últimos años se ha hecho evidente la incapacidad del gobierno para hacer frente a la agenda de seguridad lo que ha implicado que la violencia y la inseguridad sigan en las prioridades de los votantes.  Mientras que el país ya empieza a moverse hacia la elección presidencial del 2018, es probable que la seguridad vuelva a estar entonces entre las prioridades de la agenda política.

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